ITINERARIO
DÍA 1 RUMBO
ASIA
DÍA 2 HONG
KONG – HANOI
DÍA 3 HANOI:
EL ORDEN DENTRO DEL CAOS
DÍA 4 HANOI:
RUMBO SAPA
DÍA 5 SAPA –
LAO CHAI
DÍA 6
LAO CHAI – SAPA
DÍA 7 HA
LONG BAY Y EL RETRASO DE LA MORDIDA
DÍA 8 HA
LONG BAY Y EL GRAN TIFÓN
DÍA 9 NINH
BIHN Y LA MOTO DE LOS 8 METROS
DÍA 10 NINH
BINH: LA PASTORA DE BÚFALOS.
DÍA 11 HUE Y
LA NOCHE GUIRI
DÍA 12 HOI
AN: LA CIUDAD DE LOS FAROLILLOS
DÍA 13 HOI
AN: LO BUENO DEL HOTEL A PIE DE PLAYA
DÍA 14 HOI
AN, LOS TEMPLOS DE MY SON Y DA NANG
DÍA 15 HONG
KONG NOCTURNO
DÍA 16
MADRID: FIN
Salimos hacía Hong Kong al mediodía. La compañía
Cathay Pacific nos sorprendió gratamente, nos esperábamos algo mucho más
“chino” por decirlo de alguna manera. 12,5 horas de vuelo donde, a excepción de
Rodri, apenas pegamos ojo.
Llegada a Hong Kong en torno a la medianoche, que con
el cambio horario nos colocamos en casi las 7 de la mañana.
Con 10 horas de escala decidimos aprovechar y visitar
la ciudad. Es fácil: no hace falta visado, no hay que pagar por entrar o salir
y no hay que facturar de nuevo la maleta.
Para ir del aeropuerto al centro de la ciudad lo mejor
el tren. Es lo más rápido, unos 24 minutos y cuesta como 5 € (se usan los Hong
Kong Dollar, 1€ = 8,5 HKD). Nos bajamos en la zona de los rascacielos, aunque
todo estaba muy muerto puesto que, como repetimos hasta ser una coña, “es muy
temprano y es domingo”. Lo cierto es que los rascacielos son bastante
impresionantes.
Después cogimos un pequeño ferry para cruzar de la
isla de Hong Kong a la Hong Kong peninsular. Allí anduvimos por las calles
hasta donde las fuerzas y el calor nos dejaron.
Algo que llama la atención de Hong Kong, por ejemplo,
es que sólo se puede fumar en determinados sitios, que los andamios están
hechos de bambú, y los rascacielos colmena, donde edificios de más de 50
plantas albergan a numerosas familias. En la calle Nathan Road, hay mucho
vendedores ambulantes de relojes y nos ofrecieron el combo “watches, hachís”
con lo que nos echamos unas risas.
No sé si sería por el cansancio o el calor, pero
sinceramente esperaba más de Hong Kong.
Vuelta al avión y rumbo a Hanoi, esta vez con Dragon
Air (la alianza de Cathay para los trayectos cortos). Allí nos recogió un
transporte privado que contratamos al hotel. La verdad que el hotel muy bien
(es el Hanoi 3B Homestay), es barato, está bien situado, se puede contratar
todo con ellos y tienen servicios para ducharse si ya has hecho el check out
(2€). 1 € equivale a unos 25.000 dongs, es bastante fácil hacer el cambio para
hacerse a la idea.
Llevábamos puesta la Hepatitis A y la Tifoidea,
que aunque no sea obligatoria es muy recomendable. Y por lo menos al principio
que estas a verlas venir nos sentimos más seguros con las comidas.
Para cenar dimos un paseo por la calle Hàng Buôm y
acabamos cenando en un local de mesas bajas (las típicas) donde nos pusieron un
fuego y una sartén en medio para que nosotros fuésemos friendo los ingredientes
que nos iban dando. Muy rica la comida y muy amable los dueños (nos acabamos
haciendo una foto con ellos). Unos 400.000 dongs la cuenta para cuatro personas
bebida incluida (dos rondas). Un chollo.
Hoy ha tocado vuelta por las calles de la ciudad
y por el Hoan Kiem Lake (donde vimos a unos jóvenes vientamitas pedirle a un
padre inglés permiso para hacerse una foto con sus hijos (por el hecho de ser
rubia la niña y pelirrojo el niño, no hay vietnamitas rubios y les llama mucho
la atención). Es increíble ver en directo lo que has visto en los documentales:
cuatro en una moto sin casco, dos y un perro, uno con 4 sacos, conduciendo y
whatsappeando a la vez… No hay muchos coches, quitando los taxis, aunque
también hay taxi-motos. Los coches particulares son grandes, tipo RAV4 o
Avensis, también se ven muchos Lexus, parece que quien tiene dinero para un coche
tiene dinero para un coche bueno y grande. Como decía, muchísimas motos. Los
pasos de cebra no son más que orientativos, nadie, ni coche ni moto van a parar
para que tu pases. El truco esta en sacar la mano en plan de que “que voy, que
voy”, cruzar los 4 lo más en línea posible y a paso lento, ya se encargan las
motos de esquivarte. Sí cruzas rápido es más peligroso. Los semáforos en los
cruces son también de ayuda, aunque no esperes que lo respeten todos. Hay
cruces sin semáforos donde motos y coches se entrelazan sin tocarse, algo que
parece increíble. Pitan mucho todos, en gran parte porque más de la mitad
de las motos no tienen retrovisores y es la forma de decir que vas a adelantar.
Las bicis también van por la carretera, a veces incluso los peatones porque las
aceras están llenas de motos y mesas para comer y no se puede pasar. Las
rotondas aquí no sé muy bien para que sirven exactamente. Pero pudimos ver que
hay un orden dentro de este caos, no se enfadan por los pitidos, no se alteran,
no discuten, no hay atascos, no vemos accidentes ni ambulancias ir de un lado a
otro, y no parece que haya multas por no llevar cascos, luces o a toda la
familia en la moto. También es verdad que rara vez pueden pasar de 40 km/h por
la ciudad.
El lago está bien para dar un paseo. Otra cosa que nos
llamó la atención es lo que les gusta a los vietnamitas contar los fajos de
billete en la calle, y cómo se sientan casi sobre los talones.
Probamos unos bollos que venden de manera ambulante
por la calle. Estaban ricos pero muy secos y contundentes. También comimos un
pequeño bocadillo de carne hecho también en la calle, muy rico. Rubén optó por
no probarlo por no estar hecho en un local de confianza. Bebíamos el agua
embotellada por supuesto, de hecho, Rubén, Guille y Rodri se enjuagan la boca
con agua embotellada. Tampoco comíamos verdura cruda y evitamos la bebida con
hielo. Intentamos ser prudentes dentro de lo que se puede.
Hemos visto la cárcel Hoa Lo, donde estuvieron
encarcelados vietnamitas en manos de los franceses. Aunque también pilotos
estadounidenses. Impresiona la guillotina y las fotos de las cabezas que cortó.
Por la noche salimos de fiesta un ratejo a un local
que vimos ayer en la calle Ta Hién que tenía buena pinta, y hemos acertado,
tenía buena música la verdad. Pero cerraron pronto, así que fuimos a otro local
donde también nos cerraron a los 10 minutos y al final acabamos en un local
clandestino con el resto de turistas. Entramos con la persiana metálica casi
bajada, a escondidas y rapidito antes de que llegase la policía. Dentro, aparte
de guiris de todos los países había una prostituta vietnamita, que no nos
quedaba del todo claro si era chica de nacimiento o no…
Al salir del local un viejo nos ofreció un happy
ending, un clásico que por supuesto rechazamos.
Hoy ha sido otro día más de patear la ciudad: vimos la
Estatua de Lenin, el Museo de la Armada, el One Pillar Pagoda y el Mausoleo de
Ho Chi Minh. Luego vuelta al hotel, ducha por 50.000 dongs (la noche costaba 16
€ los 4…) y a la estación de tren en taxi a coger el tren cama. La habitación,
aunque pequeña parecía cómoda. Lo malo que el aire acondicionado no se podía
apagar y salía del techo. El tren tenía wifi.
Ayer al entrar a la habitación Rodri decía que estaba
de puta madre, mejor de lo que esperaba. Esta mañana era todo lo contrario:
vaya puta mierda, que mal he dormido, etc. Nosotros nos partíamos el culo. Lo
malo es que de la mala noche que ha pasado con la tripa y el dormir estaba
jodidillo. De la estación de tren de Lao Cai a Sapa en una furgoneta. Lo que es
el camino no es muy interesante, a decir verdad se ve mucha mierda…
Definitivamente la mentalidad de respeto y cuidado a la naturaleza que se tiene
en Vietnam no es ni por asomo la que pude ver en Costa Rica hace unos meses.
En Sapa desayunamos y luego comenzamos el trekking con
nuestra guía Chiin (o como se escriba, muy maja). Desde el comienzo nos
siguieron unas lugareñas con sus trajes típicos que solo de verlos me daban
calor. El clima aquí sigue siendo de mucho calor, así que a beber mucho agua.
Durante todo el trayecto las mujeres intentaban entablar una relación
preguntándote de dónde eres, cómo te llamas, qué tal vas, qué bonito es el
paisaje y todo eso. Incluso te regalan una figurita hecha con plantas. El
objetivo es que al final no te puedas negar a comprarle algo (que lo venden
caro la verdad), y encima estando al comienzo del viaje no teníamos mucha
soltura regateando. En realidad también pagas la experiencia de hacer la ruta
con gente de allí. Parada para comer y luego seguimos hasta llegar a Lao Chai
(no confundir con Lao Cai) donde teníamos el homestay (con familiares de la
guía). Curioso el lugar cuando menos. Lo tienen montado como un negocio puro y
duro porque no interactúas apenas nada con la familia. Llama la atención en el
valle de Sapa la cantidad de plantas de marihuana que hay, y son legales, y lo
más sorprendente es que no las fuman, solo usan los tallos para hacer hilos
para ropa. Aquí lo que se lleva es el opio, pero nos contaban la guía que no
está bien visto, porque si te gastas el dinero en opio no tienes dinero para la
mujer jeje. Otra cosa que nos contaron era el matrimonio por secuestro, donde
el chico puede secuestrar a la chica durante 4 días para vivir con su familia.
Luego la chica puede decidir si se queda con él o no, pero no está bien visto
decir a muchos que no. Además, si no te casas antes de los 22 eres una lazy
girl. Acerca de los gays, no hay gays ni lesbianas en Sapa, ni en Vietnam en
general (no quise insistir en la idea de ¿no los hay o no se atreven a
decirlo?, tampoco quería incomodarle). La primera vez que lo vieron les parecía
increíble que dos chicos estuvieran casados. Lo más lejos de su casa que ha
estado Chiin es en la Ha Long Bay, y eso fue hace tan solo unos meses. También
se ven muchas niñas trabajando y muchas niños no escolarizados. Solo hay un
colegio para todo el valle y a veces tienen que andar una hora para llegar a la
escuela.
En Sapa hay algunos mosquitos más, merece la pena
llevar antimosquitos, pero vamos no es algo escandaloso ni mucho menos (además
nuestros colchones en el suelo tenían mosquiteras).
Rodri se quedó en la cama descansando, ha hecho el
trekking en malas condiciones físicas. Rubén, Guille y yo dimos un minipaseo
por el pueblo y nos tomamos una cerveza. Mientras nos tomábamos la cerveza
oímos un ruido que claramente era que alguien se había hostiado con la moto. Y
efectivamente, nos asomamos y vimos un vietnamita que se había caído del camino
a una finca que estaba a un metro de profundidad. La moto era ruinosa y además
llevaba dos sacos de algo. Huelga decir que iba sin casco. Afortunadamente no
se hizo nada. Ayudé a dos amigos suyos a subir la moto al camino y, cuando se
le pasó el susto, el chico se subió a la moto de nuevo, que sorprendentemente
seguía funcionando.
La cena que nos preparó la madre de la familia estaba
muy rica. Compartimos mesa con una pareja francesa. Y nos invitaron a un
chupito, y luego a otro porque allí tomarse uno solo da mal suerte. Estuve a
punto de decirles pues en España se dice que no hay dos sin tres, pero no
quería quedar de gorrón jeje. A la cama nos fuimos pronto, como casi siempre.
La impresión de Sapa de hoy ha sido un poco de que nos
esperábamos más. Esta guay, pero lo esperábamos más espectacular.
Previsión de lluvia que se ha quedado en 4 gotas y más
calor. Hoy salimos de Lao Chai, el pueblo de la tribu Black H´Mong) y llegamos
a un restaurante a pie de carretera donde comimos. Ahí teníamos la posibilidad
de volver a Sapa en moto-taxi o en bus (yo elegí la experiencia de ir en moto
con un vietnamita y estos prefirieron el bus). La motillo guay, muchos baches
pero la verdad que muy bueno sentir el aire de Sapa.
Hoy la verdad que la excursión ha estado mejor. El
tramo era más vistoso que el de ayer, además fuimos a una cascada y cruzamos un
bosque de bambú muy chulo.
Al llegar a Sapa vuelta por el pueblo, que la verdad
es bonito pero tiene muchas obras, y obras grandes enfocadas a grandes
mostrencos hoteleros. Para mí se lo están cargando. Eso junto con la suciedad o
se ponen las pilas o pueden hundir el turismo, y así se lo dije a la guía.
Estaba de acuerdo pero como no es de Sapa no puede decir nada. Como curiosidad,
por cierto, su pueblo tiene su propia lengua, si quiere hablar con los otros
pueblos del valle, que también tienen la suya, tiene que hablar en vietnamita.
En el mercado de Sapa nos hemos comprado la camisa
típica de los H’Mong, y nos hemos bautizado como los H´Mong’uer jajaja Luego
bus a Lao Cai. Allí cena escuchando los berridos de un karaoke cercano y
tren-cama de vuelta a Hanoi. Es curioso que los tickets para el tren no se
consiguen en la estación, sino en el restaurante donde hemos cenado…una cosa
muy rara…
Recapitulando, venimos desde el caos de Hanoi buscando
algo rural y cuidado, y hemos encontrado algo rural pero no muy cuidado, con un
primer día de excursión ciertamente normal y un segundo día con mejores vistas.
Hemos llegado a Hanoi a eso de las 6 de la mañana. El
tren era básicamente igual, pero sin Wifi. Hemos hecho tiempo en la calle hasta
que han abierto la cocina de un restaurante para comer (el restaurante donde
nos recogían para ir al crucero). La primera liada es que nos dijeron que se
podía pagar con tarjeta y a la hora de la verdad en cash… y los bancos cerrados
así que a cambiar en el hotel (que en un hotel el cambio es peor…). Hemos ido
en una furgoneta grande junto con una pareja alemana, una familia vietnamita y
dos asiáticas que recogimos al final.
En el embarcadero hacía mucho calor, y había bastante
gente. Todo el mundo empezaba a subir a los cruceros y a los barcos menos
nosotros. Tuvimos que esperar más de dos horas, con el calorazo que hacía y el
cansancio de haber dormido en el tren. La excusa que nos daba el guía (que
aparte de hablar mal inglés era tartamudo, con lo cual bastante difícil
entenderle) era que el capitán estaba teniendo problemas para entrar al puerto
porque le había parado la policía para que pagase (hasta ahí normal) pero que
le estaban pidiendo más de lo normal y el capitán no lo quería pagar. A saber…
Finalmente llegó, cuando la joven alemana hambrienta
ya se subía por las paredes, y pudimos subir a nuestro crucero y comer algo. La
comida al menos estaba rica. Una vez te metes en el mar y empiezas a disfrutar
de los increíbles paisajes te olvides del suplicio mañanero. Pese a esa calima
permanente que no nos abandona desde que estamos aquí, y que no permite ver un
paisaje claro y hasta donde la vista alcance, Halong Bay es realmente
impresionante. Cantidad de peñascos que surgen en vertical desde el mar,
repletos de color verde en todos aquellos lugares donde la pared no es
vertical.
Visitamos una cueva bastante bonita y amplia en
uno de esos peñascos (islotes). Se nos hizo de noche (por el retraso de por la
mañana y no hemos podido hacer el kayaking). Y nos está avisando el guía, Ryan,
que le ha llamado su jefe que se avecina un tifón para mañana y que lo más
seguro es que no podamos pasar la segunda noche del crucero en el mar, nos
darán un hotel. Lo raro es que aquí el tiempo, a día de hoy, es cojonudo
y no vemos en las previsiones el tal tifón. Además, otra cosa que no nos gusta
es que tenemos que volver a puerto a dejar al resto de los turistas porque solo
han contratado una noche. Está mal organizado que yo tenga que volver a puerto
y volver al mar.
Al atardecer unas fotos y un poco de relax en el
barco. Ducha y a tomarnos unas cervezas con música (había una supuesta fiesta
pero es que somos 4 monos en el barco como quién dice). Las cenas se hacen en
dos mesas, asiáticos por un lado y europeos por otro. Tras cenar unas cervezas
y hacer el paripé intentado pescar con un palo, un anzuelo y una linterna unos
calamares nos hemos ido a la parte superior del barco de relax. El guía nos
dijo que no guardaban rencor a los americanos, que la guerra de Vietnam la
toman como una guerra entre republicanos y comunistas donde ganó el comunismo.
No obstante, reconoce que quedan rencillas y malos rollos entre el norte y el
sur de Vietnam.
La ducha aquí es como venimos viendo últimamente, una
manguera al lado del retrete sin plato de ducha ni cortina ni nada, con lo cual
se queda todo perdido de agua. Pero bueno, en cuestión de higiene me esperaba
Vietnam bastante peor, había leído cosas como que dormir con cucarachas es lo
normal, pero ni de lejos llegamos a ese punto.
Por la mañana fuimos al islote Titop a ver las vistas
desde arriba y luego un baño en la playa. Después nos confirmaban la noticia de
que volvíamos a puerto y que no íbamos a regresar porque venía un ciclón. Pero
no entendíamos porque no hacíamos el kayaking antes de volver a puerto ya que
hacía un tiempo de putísima madre. Soleado, ni una nube, sin olas… El guía no
sabía qué explicaciones dar… Y encima un montón de barcos en sentido contrario,
es decir, entrando a la bahía desde el puerto. “¿Y esos? ¿Qué pasa que el
ciclón solo nos afecta a nosotros?”. La mala hostia iba en aumento porque
estaba claro que nos la estaban metiendo doblada. Entonces Guille ya le pidió
el teléfono al guía para hablar con su jefe. Hasta para encontrar una solución
hubo regateo. Al final nos cobraran solo el crucero de una noche, es decir nos
devolvían 40 € o así y nos gestionaban una excursión de día para hacer el
Kayak. ¿Quién nos devolvería el dinero que igual que pagamos en efectivo lo
queríamos en efectivo? Un hombre que nos estaría esperando a la vuelta de la
excursión jajaja Hicimos porra para ver quien confiaba en que nos lo
devolviese… Pero no había otra… ¿Qué haces? Nos dejaron con el capitán del
daily boat que no tenía ni idea de inglés, luego llegó el guía y ya hicimos la
excursión con otros turistas. Fuimos de polizones porque ya habíamos comido y
en ese barco todos comían menos nosotros, se veía que éramos unos acoplados… Y
vuelta a la bahía por un sitio distinto afortunadamente. Espectacular el
paisaje, no me cansaba de verlo. Y al fin el kayaking en Luon Cave. Muy
recomendable la excursión pasando por cuevas y descubriendo lugares increíbles.
Solo 40 minutos que dieron para risas, que guille partiera su remo y disfrutar
pese al calor sofocante. Nada de darnos un chapuzón porque el agua daba un poco
de asco la verdad. Esta actividad sale de un pueblo flotante muy curioso,
aunque para curiosa la manera de aparcar el barco: coges un huequecillo y
empiezas a empujar y a empujar hasta que entras a presión entre dos barcos…jaja
Surrealista.
Luego vuelta a la cueva de ayer, aunque esta vez había
que pagar y no entramos. Conocimos a un japo que viajaba solo. Me lo encontré
en el baño y le pregunté que si viajaba solo, y me dijo que sí, aunque no
empezó solo, empezó con su novia, bueno con su exnovia. Hace dos semanas, al
comienzo del viaje lo dejaron, al parecer no estaban bien y él decidió
continuar el viaje solo, y no se arrepiente. Buena historia.
Al llegar a puerto allí estaba, contra todo
pronóstico, un tío desconocido para darnos la pasta que nos debían. Mi teoría
era que éramos 12 personas en el barco, de las cuales hoy se bajaban 8…para mí
que no subía nadie y mantener una noche el barco en el mar con la tripulación
correspondiente no salía rentable, y como los turistas se supone que somos
tontos pues nos la han intentado colar con el tifón. La idea era pillar un
hotel por nuestra cuenta aquí (al elegir la pasta no teníamos sitio donde
dormir) pero justo el mismo tío que nos ha dado la pasta nos daba la opción de
ir a Ninh Binh en autobús, pero tenía que ser ya de ya así que pagamos rapidito
(luego viendo lo que pagaban el resto de pasajeros durante el camino creo que
podríamos haber regateado) y rumbo a Ninh Binh. Nos bajaron de ese primer
autobús y nos subieron a otro un poco más grande que ya estaba casi lleno. Por
el camino se abría la puerta y la “controladora” por llamarla de alguna manera
pegaba voces para ver quien subía y tal. Empezaba a subir gente y al acabarse
los asientos se ponían taburetes en el pasillo para aumentar la capacidad en un
autobús ya de por sí con asientos bastante estrechos. De risa. Encima el
vietnamita de mi izquierda se durmió y se apoyaba en mi hombre hasta que
llegaba un bache y aprovechaba para meterle un hombrazo para que espabilara. Se
enderezaba pero volvía a caer dormido en mi hombro. Yo mientras viendo Pulp
Fiction en la tablet con algunos vietnamitas y Guille pendientes de la
película
Al llegar a Ninh Binh fuimos a pata hasta el hotel
donde teníamos la reserva mañana. No tenían dos habitaciones para hoy, estaban
completos, pero nos recomendaron un Guest House a la vuelta de la esquina. Allá
que fuimos y nos quedamos. 16$ la habitación cuádruple, muy bien. La cena ya
más cara pero bueno bien. Lo que no me gusta, pero es normal, es que en todos
los sitios nos piden el pasaporte al entrar y te lo dan al hacer el check out y
pagar. Tenemos dos días casi para disfrutar de esta ciudad que la hemos cogido
un poco “de relleno”.
En el Guest House está un joven que es el que sabe
inglés y luego un mayor (suegro o padre) que no tienen ni idea de inglés pero
por gestos es muy servicial y muy majete, todo el rato se preocupa de que
estemos bien atendidos.
Por la mañana nos fuimos a dar la vuelta en moto. La
anécdota la puso Rubén, que al igual que Rodri y Guille, iba con cierto temor,
temor que quedó plasmado cuando a eso de 2 km/h y a 8 metros del punto de
salida volcó. Al principio nos asustamos pero luego fue objeto de risas. Lo
mejor fue devolver la moto y que fuera conmigo de paquete.
Lo primero fue dar el paseo en barca por Tam Coc y la
verdad que es bastante impresionante. Los barqueros reman con los pies… y los
paisajes son preciosos, son montañas al estilo Ha Long Bay pero con llanuras
verdes y ríos a los pies en lugar de mar.
Luego hemos comido algo rápido y hemos continuado hacia
la Bich Dong Pagoda, que esta curioso por ser un templo dentro de una cueva.
Y luego a Hang Mua Cave, que tras subir una pila de
escaleras encuentras unas vistas que desde luego merecen, y mucho, la pena. Por
cierto, en todos estos sitios es obligado pagar parking de motos…unos 50
céntimos. En el camino en moto nos cruzamos con los franceses de Sapa, que iban
en bici.
Después vuelta al hotel. Pasamos por un barrio
apartado del centro de Ninh Binh, con las scooters, y molaba un montón porque
todos los niños nos saludaban y se nos quedaban mirando. Somos raros aquí. Pero
sinceramente, como llena ese “hello” inocente y alegre de esos muchachos que
siguen jugando en la calle alejados de las nuevas tecnologías.
Por la noche cenita enfrente de un centro comercial
donde en una televisión se mostraban un videoclip de muestra que casualmente
pasaba por España. Momento morriña. La cena rica y barata, como de costumbre.
Luego vimos el espectáculo de baile de la promo del
centro comercial y después a descansar. En el guest house hemos conocido a un
chaval que parece simpático.
En nuestro segundo día con la scooter fuimos, tras
hacer el check out y dejar las cosas bajo una escalera del hotel, a la parte
“noroeste” de Ninh Binh. Primero fuimos a Tràng An, pero no montamos en barca
porque intuíamos que sería parecido al paseo de ayer. Conocí a una tinerfeña
aparcando la scooter. Viajaba sola, llevaba dos meses y decía que acababa de empezar.
Acojonante.
Continuamos hasta Đền vua Đinh Tiên Hoàng, que está
bien, normal. No es gran cosa tampoco, pero está bien al pillar de camino.
Luego al Bai Dinh Temple, de camino bordeamos por un
camino poco transitado al lado de un lago y nos grabamos un vídeo haciendo un
poquillo el cabra con la scooter. Para entrar después a ese templo, que al
parecer es el más grande del sudeste asiático, tuvimos que dar una gran vuelta.
Las motos al parking de motos, creo que clandestino, de una familia que vendía
botellas de agua. ¿Por qué clandestino? El acceso al templo no creo que fuese
el oficial, primero camino de tierra estrecho, luego pasar por encima de los
ruinas que antes supongo que sería una casa, y por último saltar un muro de un
metro para entrar a una carretera que nos llevaba al templo. Cosas de Vietnam
oiga jeje Y el templo impresionante, tanto de grande como de bonito. Hay un
gran buda, un montón de figuras budistas prácticamente iguales, una torre,
esculturas de tortugas idénticas… Merece la pena y mucho ese lugar. No lo he
dicho hasta ahora pero bueno, Vietnam es un país budista.
Tras eso, vuelta a Ninh Binh. Rodri y Guille le han
cogido el truco a la motillo y ahora les encanta, normal, da mucho juego. Al
volver pasamos al lado de un rebaño de búfalos. La pastora tenía una bici
aparcada y Rubén le ha hecho una foto. Luego la ha subido a Instagram y la ha
titulado La Pastora de Búfalos, lo cual es gracioso porque no salía ni la
pastora ni los búfalos, pero así es Rubén y hay que quererle tal y como es
jeje.
Después una ducha en un baño del garaje de otro hotel,
apaños del mochilero. Luego en bus hasta Tam Coc y allí nos hemos subido al bus
cama que viene de Hanoi. Iba hasta arriba. Guille pilló sitio individual y
luego al fondo del todo, encima del motor nos hemos metido en tres sitios
juntos Rubén, Rodri y yo. No es bus para claustrofóbicos. Las otras 3 literas
de encima estaban como a un metro de nosotros. Todo muy reducido. Y menos mal
que las luces rojas luego se apagaron porque parecía que íbamos en un putibus.
Dormí fatal: el asiento caliente por el motor, el aire tapado porque me daba en
la puta cara, la cortina cerrada porque si no me deslumbraban las luces de los
coches que venían de frente… En fin. A todo esto que las carreteras de Vietnam parece
que nunca salen de la ciudad, casi todo el rato hay casas a derecha o
izquierda. Es como una calle infinita, han construido alrededor de la carretera
como antiguamente se construía alrededor del río. En una parada hemos conocido
a un par de andaluzas que iban en otro bus y que nos han dado el Facebook para
tomarnos algo en Hue.
Para ver Hue contratamos la excursión con guía, por
cierto muy majete él guía diciéndome que tenía barriguita jeje pues se quedó
sin propina por gracioso.
La ciudad está muy bien, por algo la llaman la Ciudad
Imperial. Recalcar la Ciudadela, Tumba Imperial Khai Din, Tumba Imperial Minh
Mang y La pagoda Thien Mu (especialmente impresionante por lo “reciente” y
significativo de la protesta del coche que se ve en la fotografía en la que el
monje Thic Quand Duc se quemó vivo). En la excursión nos dieron de comer y la
verdad que la comida estaba cojonuda. Terminamos en un pueblo cuya mayor
dedicación era hacer palitos de incienso.
Descanso en nuestro hotel, que este ya es de calidad
(de vez en cuando sienta bien salir de los tugurios). Nos hemos dado un bañito
en la piscina y todo.
Vimos al chaval del guest house en la Ciudadela. Le
pillamos sobando porque se hizo el viaje de esa noche en un bus pequeño como el
que nos llevó a Ninh Bihn…así que si nosotros descansamos poco en las 12 horas
de bus-cama imaginaos el chaval ese sentado en un asiento de tamaño vietnamita
jaja. Hicimos nuestras apuestas sobre de qué parte de EEUU era ya que Rodri
estaba convencido de que era yanqui. Quedamos en ir al hostal donde se quedaba
a dormir él, un backpackers cercano a nuestro hotel. Al final resultó ser
escocés jaja No lo parecía. En el bar de ese hostal nos reencontramos con los
alemanes de Ha Long Bay, como en las películas sí. Estuvo genial. El escocés
resultó ser como aquel japo, que también vino con novia y lo dejaron en el
viaje y decidió continuar su camino. Historias del mundo. Nos liamos a cervezas
y en eso que nos encontramos participando en un concurso de preguntas jaja
Risas y tal aunque al final el spanish team, llamado oficialmente los “dog
eaters”, de 5 grupos quedamos últimos empatados con los alemanes, el escocés y
una inglesa que hicieron chawen. Al menos ganamos el último bonus gracias a que
hicimos el mejor retrato del “presentador”.
Cuando cerró el garito Rodri y yo fuimos al siguiente
lugar de encuentro a tomar la última y ya de paso echamos una partida al
billar. Rubén y Guille marcharon a la cama. Lo malo de la noche fue la lluvia
que no paraba. Las andaluzas dijeron que venían pero al final nunca llegaron,
se perdieron con las motos en un lugar de masajes. Historias de Vietnam.
Por la mañana, tras hacer compra en el mercado de Hue,
en bus a Hoi An, y luego taxi al hotel que está en la playa en lugar de en el
centro. Este sitio pensamos que era para playeo…y venga a llover todo el día.
Eso sí la piscina la hemos probado. Luego al centro a pasear por las calles. La
verdad que es un sitio muy bonito. Cenamos en una terraza con vistas al río.
Esta cena ya tenía un precio más europeo, pero estaba muy rica. Tras beber
varios tipos de cerveza vietnamita, he de decir que me quedo con la Saigón,
aunque en líneas generales no son muy allá.
Fuimos a un garito a tomarnos gratis unas cañas. Buena
oferta jaja. Dimos una vuelta alrededor del río y a la otra orilla del bar
había un montón de ratas, acojonante. Y lo mejor de todo es que una se echó al
río y se fue nadando al centro a toda hostia. Ni puta idea de que las ratas
nadasen tan bien.
De este hotel decir que la parte más curiosa es que el
muro que separa el váter de la habitación no es muro, sino un cristal jaja.
Tiene una cortina que se sube y se baja, pero lo mejor es que está por fuera y
es ideal para putear al personal jaja
Día lluvioso a intervalos. Dimos paseos, vimos el puente
japonés y Guille se pilló traje y camisa, y yo un par de camisas hechas a
medidas. Fuimos por la mañana, y por la tarde ya estaban para rematar,
acojonante.
Total, que teníamos un hotel a pie de playa y
para nada, para andar con el taxi del hotel al centro y del centro al hotel. La
playa encima es para verla, está llena de sacos rellenos de tierra enormes que
hacen de rompeolas, el mar por supuesto estaba revuelto y debe ser lo habitual.
Comimos en el mercado. Por la tarde, ya en el hotel,
tuvimos un masaje completo de 1 hora que estuvo bastante bien.
Por la noche cenita en otro bar con vistas al río, río
que debido a las lluvias estaba ligeramente desbordado, que también debe ser
normal porque la gente del bar ni se inmutaba. Luego un poco de fiesta en un
pub al que han ido las sevillanas pero que a los 5 minutos han desaparecido
súbitamente. Nos cerraron el pub y fuimos a otro pub que abría en modo
incógnito, igual que nos pasó en Hanoi. Y todos guiris. Al irnos a casa fuimos
a coger un taxi verde (los que siempre usamos cuando no cogíamos el transfer
gratuito del hotel) y estaba el taxista fuera con uno en un moto y otro que era
dueño de un coche blanco. Primero nos querían montar en el blanco (un coche
normal) y dijimos que no, que nosotros íbamos en el verde. Luego dijo que vale,
lo decía el de la moto, el taxista no decía ni mu (camisa blanca y corbata
negra) pero que era 200.000 dongs (la carrera siempre nos había oscilado entre
60.000-90.000 dongs, lo que marcase el taxímetro por la distancia. Tarifa
nocturna innegociable, pues hasta luego. Fuimos a la calle principal donde
otras veces habíamos cogido taxis y allí tampoco usaban taxímetro de noche,
pero al menos le sacamos la carrera por 100.000 dongs.
No hicimos la excursión a los Templos de My Son en
moto porque la predicción era de lluvia, y está lejillos por lo que iba a ser
incómodo y peligroso. Así que contratamos la excursión en bus con guía. Estuvo
bien por las explicaciones, pero fue jodido porque nos hizo más calor que
ningún día, acojonante. Lo pasamos mal, qué bochorno, qué asco. Impresionante.
Los templos están bien, esperábamos más, pero la verdad es que están bastante
jodidos por las bombas que lanzaron los yanquis.
Luego en Hoi An recogimos nuestros ropajes hechos a
medida y comimos en un sitio carete pero muy bien, muy rico. Está en un
callejón cercano al puente japonés, que se paga para pasar de derecha a
izquierda pero no de izquierda a derecha (visto desde el río). Curioso. Así que
nada nos dimos la vuelta por otra calle… ^^
Luego a Da Nang. Por allí vuelta por el río y poco
más. Vimos una iglesia, a gente quemando cosas en un cubo en la calle (esto
allí parece normal) y los coloridos puentes con la noria de fondo. Esta es una
ciudad mucho más europea, al igual que Hoi An era un pueblo más europeo. Como
si de repente ya no estuviéramos en Vietnam por el tipo de ciudad.
Para terminar cenamos en un lugar muy occidental, y
nos pillamos unas hamburguesas porque ya estábamos hasta los huevos de la
comida vietnamita. Echamos de menos unas lentejas, un cocido, una tortilla
española y unas croquetas. Muy rico.
Por la mañana prontito al aeropuerto. Tuve que dar mi
pasaporte para registrar que los sombreros vietnamitas iban conmigo, muy raro.
Vuelo a Hong Kong.
Esta vez me gustó mucho más que la primera: menos
calor (la otra vez era asqueroso), estábamos menos cansados (a la ida
llevábamos 12 horas de avión y ahora solo hora y media) y hemos podido ver Hong
Kong de noche.
Ida al centro en bus viendo la ciudad desde la primera
fila de la planta superior. Vimos el parque y el templo. Luego intentamos subir
al monte para ver Hong Kong desde arriba pero había una cola de 2 horas para
subir y el taxi era carete. Así que fuimos viendo los edificios hasta el muelle
(nos perdimos Rubén y yo haciéndonos fotos por un lado, cruzamos de nuevo el
río y desde allí vimos el espectáculo de luz y sonido de la otra orilla del
río. Impresionante el skyline de Hong Kong, y lo de las luces un poco hortera.
Vuelta al aeropuerto en metro. Ya apenas nos quedaba
dinero, gastamos los restos en chocolatinas raras de aquí. Nos íbamos a dar una
ducha en el aeropuerto, pero era carísimo así que un agua en las axilas en el
baño y tirando. Última cena asiática y a las 00:50 vuelta a Madrid.
Llegada a las 14:30, hora local 8:30…día largo. El
viaje en sí, para ser 14 horas se me hizo menos pesado que la ida…








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