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domingo, 18 de septiembre de 2011

Camino de Santiago. Bilbao - Santander.

Partimos de Bilbao. El albergue de peregrinos esta en un alto, lo que dificulta la visita a Bilbao, aunque está bien comunicado por bus. Esta cerca de un casas de gitanos que no dudan en faltarte al respeto si les parece bien, no darle mayor importancia, eso es la consecuencia de la falta de educación. El albergue no esta mal: unas cuarenta plazas, desayuno, dos duchas comunes para hombres y dos para mujeres. Aunque tuve la mala suerte de estar un día en el que hacía 36º y mucha humedad, quizás por eso nos picaron los bichos...o las chinches.
La primera etapa tiene una subida difícil, pero es lo único bonito porque a partir de ahí los 19 km se hacen muy largos. Culpa de ellos lo tiene Barakaldo que lo atraviesas haciendo eses. Portugalete es digno de ver, y el albergue esta bien aunque solo tiene una ducha para todos.
La segunda etapa es corta, solo 13 km aunque 10 de ellos son por un carril-bici (bidegorri). Pobeña tiene una buena playa, aunque tuvimos la mala suerte de encontrarnos con la bandera roja. Aquí se acaban los albergues en los que pagas la voluntad puesto que abandonamos Vizacaya para entrar en Cantabria.
La tercera etapa es más larga pero se nos hizo más corta, es lo que tiene ir cogiendo ritmo. 25 km en los que el camino de Santiago es lo que el peregrino busca: naturaleza y paisajes. Llegamos a Castro Urdiales, pueblo bonito que tiene un castillo, una iglesia y un puente que ver. También  tiene una buena playa en la que relajarse. El albergue no es muy grande, y cuando se llena lo que se hace es dar plaza en tiendas de campaña en el césped. Eso tiene sus riesgos porque aunque tienen un colchón dentro no tienen el suelo de plástico...si llueve como llovió aquella noche el colchón acaba empapado. Este albergue cuesta 6 € y no tiene desayuno pero sí cocina.
La cuarta etapa la hicimos hasta Islares, solo 9 km porque no estábamos preparados para hacer 36 km y porque las opiniones del Portarrón de Guriezo dejan muchísimo que desear. Es una etapa muy bonita. Bueno recordar que en el camino del Norte hay muchos albergues pequeños y no hay etapas fijas, cada uno se diseña las etapas a su gusto y capacidad. En Islares tuvimos la anécdota del camino: una loca francesa que se había colado en el albergue y lo estaba destrozando, vinieron dos coches de guardia civil y una ambulancia. Fue cómico porque la francesa sabía francés e inglés, y ninguna de las 7 personas que se juntaron allí sabía más que español, así que mi pareja tuvo que hacer de traductora. Al final no se la llevaron ni hicieron nada porque tenía pasaporte europeo. Sin comentarios. Allí hay una playa a unos 15 minutos, y una cala cerca que fue donde nos bañamos. El bar del pueblo sella credenciales.
La quinta etapa me pasó factura. Por no cargar la rodilla derecha que tenía mal se me sobrecargó la rodilla izquierda hasta el punto de no poder casi doblarla. Con mucho trabajo y tras 26 km, llegamos a Laredo, que tiene una playa de 5 km. Hay dos albergues, ambos religiosos. Nos quedamos en el de las monjas Trinitarias, que es un convento que cuesta 10 € sin cocina ni desayuno. No hay cuerdas para tener la ropa. Eso sí, las habitaciones son de dos personas.
La sexta etapa se nos hizo, como preveíamos, sumamente larga. Unos 25 km que se hacen en 5 horas y que nosotros, por mi rodilla,  tardamos 9. Cruzamos de Laredo a Santoña en una barca. Destacar la nula señalización en Laredo y Santoña, parece que no quieren que el camino pase por allí, pues que sepan que no hay nada que ver en ellos, son pueblos absolutamente prescindibles. Paramos en Güriezo, en el albergue del abuelo Peuto, y este sitio sí que es parada obligatoria. Gran albergue, buen ambiente, buen rollo, te dan explicaciones y te indican la ruta no oficial y más bonita del día siguiente. Llegamos a las 6 de la tarde, ojalá hubiera llegado antes. Te dan de comer, cenar y desayunar y confían en que des una voluntad razonable, no quieren limosnas, quieren que seamos responsables.
La séptima y última etapa fue casi toda pegada a la costa, es decir, cerca de los acantilados, viendo y sintiendo el mar. Son 15 km muy bonitos, sobre todo si acabas en Santander y sientes que tu objetivo está casi cumplido. La rodillas me dieron un respiro y pudimos llegar bien a Santander cogiendo el barco en Somo.
Decir que Santander tiene mucho que ver: buenas playas, el Palacio de la Almudena, el funicular, cine de verano a las 22:00, mercadillo medieval (últimos días de agosto), festival intercultural (julio y agosto), plaza Ponticada...etc. Y la gente es muy simpática (como en el resto del camino a excepción de Santoña). Recomendar el hostal en que nos quedamos B&B&B, que esta nuevo y son 21 € la noche al lado del albergue de peregrinos.
Para volver a Madrid lo hicimos de la misma manera que fuimos a Bilbao: en la RENFE, que para trayectos largos va medianamente bien y es más barato (sabiendo comprar el billete) y más cómodo que el autobús.

Concierto de Melendi. Fuenlabrada.

Meses después de ver a Melendi en Talavera pagando 20 € fui a verle de nuevo, esta vez gratis, a Fuenlabrada. Mi objetivo era amortizar en cierto modo la entrada de la otra vez y poder hacer comparaciones. Respecto al concierto decir que esta vez sí se le escuchaba alto y claro, el sonido no estaba distorsionado, la decoración era la misma y la voz quedó claro que no es su fuerte. Lógicamente había mucha más gente que en Talavera, hasta tal punto que puso en duda la capacidad organizativa del Ayuntamiento de Fuenlabrada. La única manera de llegar al recinto a pie era pasar por un puente de dos metros de ancho que cruzaba la autovía. La cola para atravesar el puente era de unos 200 metros, cola que seguía más ancha al cruzarle. Hubo gente que no estaba dispuesta a esperar y se arriesgó a cruzar la autovía. Reconozco que me lo llegué a plantear pero una vez allí oí pitidos, luces, voces... No lo vi claro y decidí no arriesgarme, mi vida no vale un concierto de Melendi o mejor dicho, no vale 10 minutos de cola. Volvimos sobre nuestros pasos y cruzamos por el puente. Afortunadamente estaba bien construido porque aguantó el peso de 4 personas por metro cuadrado a lo largo de toda su superficie. Decir que el concierto empezó solo 5 minutos tarde, nada que ver con los 25 minutos de retraso de Talavera. Esta vez acabó el concierto con ''Vuelvo a traficar'' en vez de con ''Viva Extremoduro'' (que fue la penúltima).

jueves, 1 de septiembre de 2011

Poyales del Hoyo desgraciadamente en la televisión.

Por unas acciones desafortunadas, de las que probablemente nunca sabremos toda la verdad, Poyales del Hoyo ha salido más que nunca en todos los medios de comunicación que han tratado la noticia de una forma lamentable exagerando todo lo posible para hacerla más atractiva.
Resumiendo, los hechos son los siguientes: se mueven unos huesos a petición de la familia y de paso se mueven los 9 restos que había en esa tumba para llevarlos a una fosa común. El problema viene que de una parte se dice que esos huesos se han movido con el permiso de las familias y la otra parte que se trasladaron sin dicho permiso. Primer fallo: ante una acción de esta importancia las cosas hay que dejarlas firmadas por escrito. Segundo fallo: se denuncia a quien se tenga que denunciar, al alcalde o al que corresponda pero no hace falta llamar a los medios. Tercer fallo: el pueblo se vuelca a ciegas hacia uno de los dos bandos, aunque nada tengan que ver ni se hayan informado correctamente. Las ganas de movida, el afán de protagonismo ante los medios de ciertas personas, la falta de respeto a la libertad de los demás y las acusaciones sin fundamento son los ingredientes principales de la manifestación y contramanifestación que tuvo lugar en la plaza del Moral a la cual no asistí pero que desgraciadamente la pude ver repetida cuantas veces quisiera y en el canal que quisiera. Por supuesto, todo esto se politizó porque los cadáveres que se movieron eran víctimas republicanas.
Muchas cosas hay para criticar. Para empezar la ausencia de 4 días del alcalde durante la crisis social más importante de este pueblo en décadas. También actitudes provocativas y absolutamente fuera de lugar como las personas que mostraron frente al ayuntamiento una pancarta que rezaba: ''somos los hijos de los obreros que no pudisteis matar''. ¿A quién va dirigida esa pancarta? ¿A quién estas llamando asesino y bajo qué argumento? No menos criticable es la actitud fascista de una parte del pueblo de no respetar una manifestación y de quitar y romper por la fuerza la anterior pancarta. Realmente se dio una imagen vergonzosa de falta de educación, respeto y por supuesto inteligencia. Tampoco es entendible que no se deje hablar a una persona, se les ofrezca el micro para que si quieren hablen ellos primero y no quieran hablar, es decir, ni hablan ni dejan hablar.
Por supuesto no faltaban comentarios absurdos en los foros tales como que somos unos cafres por maltratar al toro de fuego cuando el toro de fuego es de hierro (por favor antes de criticar infórmense) y titulares como que la guerra civil se reabre en Poyales.
Esperemos que todos hayamos aprendido de esto y que no se vuelva a repetir, aunque probablemente estos capítulos no se acaben del todo hasta que no mueran las personas que sufrieron en primera persona los desastres de la guerra. Pocos jóvenes se vieron en aquel circo en el que se convirtió el Moral, no por falta de interés ni de información, sino porque a las cosas hay que darle la importancia que se merecen y porque afortunadamente tenemos una mente más abierta (no todos naturalmente).