Clasificación

sábado, 3 de abril de 2021

Un año desde tu marcha

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.

II

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.

III

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.

INVOCACIÓN

IV

Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
non curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores.
Aquél sólo m'encomiendo,
Aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo non conoció
su deidad.

V

Este mundo es el camino
para el otro, qu'es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientra vivimos,
e llegamos
al tiempo que feneçemos;
assí que cuando morimos,
descansamos.


        Nada que yo pueda escribir podrá igualar las "Coplas a la muerte de su padre" de Jorge Manrique, así que le cojo el inicio prestado para comenzar estas palabras.

        Un año ya desde tu marcha...

        Si pienso en tu voz (o mejor dicho, en tu vozarrón), en tu recuerdo fresco como las flores que pronto bañarán los campos, no me parece que ya haya podido pasar un año.

        Si hago caso a lo que te echo de menos, podría decir que ha pasado más de una década.

        Así es el tiempo... Caprichoso, imparable, cruel, sanador... Sobre todo sanador. El tiempo todo lo cura, suelen decir. Y aunque esta maldita pandemia no nos pone fácil estar juntos, seguimos unidos, muy unidos. 

        Tu nieto está muy gracioso. La verdad que me reconforta pensar que un día tus hijos te dimos lo que nos da él: alegría, energía, ilusión. Y sé que fue así porque recuerdo correr por el pasillo desde el salón hasta llegar a la entrada cuando te oía llegar del trabajo para darte un abrazo. Ahora sé lo que eso significa para un padre.
    
        Lara parece haber recibido de golpe y porrazo tus habilidades artísticas, es increíble. Te hubiera encantado verla en acción. Terminó de hacerme la caja de relojes que me ibas a hacer tú. Además pinta, hace manualidades... Una crack. A ver si se apunta a la academia de debajo de casa.

        Mamá se ha hecho un máster en gestiones tediosas y en nuevas tecnologías. Si no recuerdo mal la última vez que fuimos todos juntos al cine fue con la película de Kong y la Isla Calavera, y el otro día, por el cumple de Lara fueron a ver Godzilla vs Kong. Eso demuestra que sigue haciendo sacrificios por la familia.

        ¡Y entre las dos no paran de hacer puzzles!

        Yo he aprendido a montar y cuidar de la pecera, no es fácil pero no se me da mal. También estoy con el carnet para poder coger tu moto este verano, que aguarda pacientemente en el garaje.

        Las lágrimas a veces fluyen, es inevitable. Tienen su misión, alivian el dolor. Pero no me gustaría que hoy fuera un día triste, sino todo lo contrario. Cada día desde que te fuiste te recordamos en un momento u otro del día. Hoy estas en la mente de todos los que te añoramos. Y te recordamos por tus chistes malos, por tu mano tendida, por aquellas veces que reías hasta llorar, por las veces que refunfuñabas, por el golf, por la pesca, por el instituto, por las motos, por los consejos, por los "Adolfo solía decir...",  por mil motivos. Y eso es bonito y quiero recordarlo y recordarte con una halo de ánimo en mi corazón. 

        Quiero que hablar de ti con una sonrisa sea mi homenaje constante.

        Y termino como empecé, con la última parte de las coplas:



Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien gela dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria.








viernes, 3 de abril de 2020

ÚLTIMAS PALABRAS



No estamos todos los que somos, pero somos todos los que estamos.

Estamos tu familia más cercana, los que más te hemos disfrutado. 

Juntos hemos aprendido a caminar, a amar, a disfrutar de la vida, a confiar en nosotros mismos.

Cada uno de nosotros somos lo que somos gracias a ti, al tiempo que nos has dedicado, a todo lo que nos has enseñado.

Al fin descansas tras duras semanas, aunque nos da rabia que no hayas tenido la oportunidad de luchar, de poder intentarlo. Ha sido todo tan rápido. Aun así, una de tus últimas frases fue alentadora, fuerte como tú: “No hay que rendirse”.

Te has aferrado a la vida con uñas y dientes, y nosotros hemos estado contigo hasta el final, y hasta el final espero que hayas podido sentir todo nuestro amor por ti.

No son las mejores circunstancias para despedir a un ser querido, pero en estos tiempos somos conscientes de que hemos tenido cierta suerte.

No estamos todos. Faltan amigos y familiares, faltan todos aquellos que nos están mandando mensajes de ánimo y que nos están llamando, aquellos que te querían y que les duele en el alma no poder estar aquí, no poderse despedir de ti.

Les sentimos, sentimos su afecto y su cariño en la distancia, pero nada puede suplir un abrazo, el calor humano que ahora es tan necesario.

Es duro escribir estas palabras y más duro será leerlas. Pero te lo debo, te debemos tanto…

Dejas tanto vacío como espacio ocupabas en nuestras vidas.
Dejas tanto dolor como amor nos diste.
Dejas tantas lágrimas como risas hemos pasado juntos.

No te preocupes, cuidaremos los unos de los otros como nos has enseñado.

Te queremos.

Cuando todo esto pase, volveremos.



domingo, 2 de julio de 2017

Lectura en la boda de Samuel & Laura



       Laura, Samuel:

    Al empezar a escribir este breve texto me faltaban, y a la vez me sobraban, las palabras. 

     Eres un primo hermano, aunque bien sabes que eres más hermano que primo. Ese referente cuando éramos pequeños. ¿Cuántas horas habremos jugado? ¿Cuántas aventuras habremos vivido? ¿Cuántas fiestas, partidos y conversaciones hemos compartido? Muchísimas, pero insuficientes. Quiero más.

    Con todo y con esto no es lo mejor que me has aportado. Ver que has crecido pero que sigue habiendo un niño dentro de ti; un niño optimista y fuerte que nos muestras a todos día tras día. Es ese niño el que hace que nos preguntemos cómo cabe un corazón tan grande en un cuerpo tan pequeño.

    Recuerdo cómo me decías que querías tener novia, y pasaban los años y el amor no llegaba. Hasta que apareció Laura. De hecho, lo tuviste delante mucho tiempo y no lo veías. En cualquier caso la espera bien sabes que mereció la pena. Me alegro profundamente por ti, pero más me alegro por Laura porque no tengo la menor duda de que la harás feliz, de que tu niño interior sacará lo mejor de ti para darle todo tu amor, amor que Laura te devolverá con creces.

Os deseamos lo mejor.