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viernes, 10 de mayo de 2013

Nuestro Carlitos interno.

Inspirado en la serie ''Cuéntame como pasó'' cuando Carlitos va a la cárcel por amistad.

Las amistades que tenemos desde que éramos pequeños, desde que tenemos uso de razón, esas que seguirán estando ahí con el paso del tiempo, marcan nuestro límites de la lealtad en una amistad. ¿Quién no ha mentido alguna vez a sus padres o abuelos diciendo que tal idea era suya, culpándose a sí mismo para salvar al compañero?.
Pero... ¿dónde está ese límite? El Carlitos que todos llevamos dentro ¿hasta dónde es capaz de llegar?. No lo penséis. Da igual. Da igual lo que penséis o sintáis que hasta que no se de la situación en la que podáis demostrarlo de verdad no lo sabréis.
La verdadera amistad es un vínculo que tarda años en forjarse, y que sin embargo se puede desvanecer en un suspiro, en un error.
La primera norma entre colegas, tal como me enseñó mi padre, es que a un amigo jamás se le deja tirado, nunca se le abandona.
He visto gente tener la línea de Carlitos pegada a sus pies, un sálvese quien pueda en toda regla. Esta muy bien hablar del amor, de la familia pero la amistad señores, la amistad nos define como personas. Delante de la familia tratas de ser esa persona buena, esa persona a la que han educado y formado. En el amor tratas de gustar a otra persona e inconscientemente cambias conductas. Pero en la calle, con los amigos, eres tú, eres libre de ser quien eres. Es tu verdadero yo el que decide tirar la piedra o no, saltar de una roca, cruzar en rojo, insultar a alguien, defender a un desconocido y mil historias más.
No penséis hasta dónde llegarías por amistad pero, cuando llegue el momento, que tu Carlitos interno vaya tan lejos que no puedas verlo en el horizonte.

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