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lunes, 7 de octubre de 2013

Del derroche nace nuestra miseria.

En mi último trabajo he podido comprobar el derroche de las administraciones públicas.
En esta entrada criticaré cosas que he visto para que veáis ejemplos de cómo aún en época de crisis seguimos derrochando 'por encima de nuestras posibilidades'.
  • He tirado a la basura archivadores A-Z seminuevos solo porque los funcionarios de turno no eran capaces de sacar los papeles de dentro y poner una pegatina nueva encima de la anterior. ¿Tontería? En una semana tiré a la basura unos 1.000 € en archivadores de este tipo.
  • He visto a una funcionaria que sistemáticamente se bajaba del coche a primera hora, entraba corriendo a fichar y se iba a saber dónde...pero ella ya había fichado... No me extraña que en algunos sitios hayan puesto tornos y les controlen todo el tiempo que salen al exterior. Hay muuuucho listo suelto.
  • He hecho mudanzas en administraciones públicas en su horario de trabajo, que mis labores les impidiera a ellos trabajar no era problema. Sin embargo, en las empresas privadas las mudanzas se realizaban los viernes tarde y sábados por la mañana para que los trabajadores no fueran molestados. 
  • He visto como grandes cantidades de mesas, armarios, etc. de metal se llevaban a tirar, en vez de venderlo como chatarra porque la ley lo prohibe. Otro tanto con las grandes cantidades de papeles que se han llevado a destruir porque eran confidenciales...y digo yo ¿no se podría vender todo ese papel para reciclar puesto que en el reciclaje se pierde toda la información que contienen los papeles añadiendo una cláusula de confidencialidad? A parte de no ganar dinero vendiendo el papel encima nos cuesta más caro que una empresa queme ese papel en vez de reciclarlo. 
  • He trabajado en puestos de trabajo que era de risa que trabajara tan poco, solo por la comodidad de algunos funcionarios y políticos de no realizar esa mínima tarea (subir un periódico al primer piso, recoger unas cartas, llevar unas cartas un piso más abajo...).
  • He visto cómo de una plantilla de unas 20 personas solo dos funcionarios se contectaban ellos mismos los ordenadores tras el traslado (eran programadores asique conectar los cuatro cables digo yo que sabrán todos) y se ponían rápidamente a trabajar, mientras el resto se cruzaba de brazos a charlar hasta que algún técnico se agachara a enchufar los 3 cables a la toma de corriente. Lamentable.
  • He visto guardados 1.000 portátiles nuevos de tan solo uno o dos años cuyo coste fue de unos 2.000 € la unidad que se usaron para hacer el censo de España y ahora están muertos de risa, viendo como pasa el tiempo hasta que se les declare obsoletos. Lo mismo con pantallas de ordenador que servirían perfectamente para los niños de las escuelas y que sin embargo están en estanterías esperando a que alguien diga dentro de unos años ''estos monitores son para tirar''. Lo mismo con ordenadores de sobremesa, tablets, etc.
  • He visto cómo de lo que el estado pagaba a la empresa por mi trabajo yo solo percibía el 50%, el otro 50% se lo queda la empresa por ser un simple mediador... Las empresas privadas enriqueciéndose a base del dinero público con que se le paga al trabajador.
  • He tenido a jefes al mando que no sabían repartir las tareas entre un grupo de 5 personas, trabajos que se podían hacer en 1 hora hechas en 3... O tareas dispersas en el tiempo para aparentar hacer un mayor trabajo y 'colgarse medallas'... Hemos llevado a gente del punto A al B, a los del B al C y a los del C al D, y al preguntar a mi superior porque no se llevaba a la gente del A al D directamente para ahorrar costes no me ha sabido contestar. Más despilfarro.
  • He visto una obra de mierda que costó 40.000€ y que se compró por el simple hecho de que si no te gastas todo lo que te han adjudicado al año siguiente te dan menos. Así nos va, derrochamos porque hay leyes que no tienen ningún sentido y nadie hace nada para cambiarlas.
Seguramente me dejo historias en el tintero, pero tampoco me quiero alargar más. Les aseguro que me he quedado muy a gusto, aunque eso para el bolsillo de los españoles no nos sirva de nada.


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