No he vivido un Erasmus. Me arrepentía, pero ahora que he probado una parte de él en mi visita a Alemania para ver a mi novia me arrepiento aún más. Llegué con cierto temor: mucha gente a la que conocer y mucha gente con la que el español no vale. Pero creo que en la semana que estuve me adapté bastante bien y siento que estoy hecho para vivir un Erasmus. El año que viene intentaré hacer algo parecido, ya contaré si me sale bien.
La diversidad cultural que te encuentras es sumamente grande y enriquecedora... Solo viví algo parecido, aunque mucho menor, en mi primer ''Camino de Santiago''. La gente se muestra muy dispuesta a conocerte y a comunicarse contigo aunque a veces cueste (por el idioma). Conoces otras formas de ser y de entender la vida. Ahora me pica la curiosidad de saber y vivir otras formas de vida. Por supuesto, me encanta España (olvidémonos de los políticos): su clima y sus gentes, Madrid y mi pueblo. Si bien es verdad que los parajes alemanes me llenan de vida por su gran parecido con Asturias, también es cierto que necesito ver el Sol...
En un Erasmus conoces mucha gente y obviamente no todos te pueden caer bien: no pasa en el instituto, no pasa en la Universidad, no pasa en el trabajo y ni siquiera pasa en tu familia.
El mensaje de fondo de esta entrada es animar a la gente a abrirse al mundo, a conocer a los demás y a ser mejores personas con lo que todo nuestro entorno nos pueda aportar.
''Enjoy the life''.
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