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jueves, 1 de septiembre de 2011

Poyales del Hoyo desgraciadamente en la televisión.

Por unas acciones desafortunadas, de las que probablemente nunca sabremos toda la verdad, Poyales del Hoyo ha salido más que nunca en todos los medios de comunicación que han tratado la noticia de una forma lamentable exagerando todo lo posible para hacerla más atractiva.
Resumiendo, los hechos son los siguientes: se mueven unos huesos a petición de la familia y de paso se mueven los 9 restos que había en esa tumba para llevarlos a una fosa común. El problema viene que de una parte se dice que esos huesos se han movido con el permiso de las familias y la otra parte que se trasladaron sin dicho permiso. Primer fallo: ante una acción de esta importancia las cosas hay que dejarlas firmadas por escrito. Segundo fallo: se denuncia a quien se tenga que denunciar, al alcalde o al que corresponda pero no hace falta llamar a los medios. Tercer fallo: el pueblo se vuelca a ciegas hacia uno de los dos bandos, aunque nada tengan que ver ni se hayan informado correctamente. Las ganas de movida, el afán de protagonismo ante los medios de ciertas personas, la falta de respeto a la libertad de los demás y las acusaciones sin fundamento son los ingredientes principales de la manifestación y contramanifestación que tuvo lugar en la plaza del Moral a la cual no asistí pero que desgraciadamente la pude ver repetida cuantas veces quisiera y en el canal que quisiera. Por supuesto, todo esto se politizó porque los cadáveres que se movieron eran víctimas republicanas.
Muchas cosas hay para criticar. Para empezar la ausencia de 4 días del alcalde durante la crisis social más importante de este pueblo en décadas. También actitudes provocativas y absolutamente fuera de lugar como las personas que mostraron frente al ayuntamiento una pancarta que rezaba: ''somos los hijos de los obreros que no pudisteis matar''. ¿A quién va dirigida esa pancarta? ¿A quién estas llamando asesino y bajo qué argumento? No menos criticable es la actitud fascista de una parte del pueblo de no respetar una manifestación y de quitar y romper por la fuerza la anterior pancarta. Realmente se dio una imagen vergonzosa de falta de educación, respeto y por supuesto inteligencia. Tampoco es entendible que no se deje hablar a una persona, se les ofrezca el micro para que si quieren hablen ellos primero y no quieran hablar, es decir, ni hablan ni dejan hablar.
Por supuesto no faltaban comentarios absurdos en los foros tales como que somos unos cafres por maltratar al toro de fuego cuando el toro de fuego es de hierro (por favor antes de criticar infórmense) y titulares como que la guerra civil se reabre en Poyales.
Esperemos que todos hayamos aprendido de esto y que no se vuelva a repetir, aunque probablemente estos capítulos no se acaben del todo hasta que no mueran las personas que sufrieron en primera persona los desastres de la guerra. Pocos jóvenes se vieron en aquel circo en el que se convirtió el Moral, no por falta de interés ni de información, sino porque a las cosas hay que darle la importancia que se merecen y porque afortunadamente tenemos una mente más abierta (no todos naturalmente).

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