Ya estoy de vuelta en casa, sano y salvo, bueno más a salvo que sano. Todo ha ido bien y afortunadamente no ha habrá complicaciones que impidan una recuperación total. El Dr. Vaquero Ruipérez ha arreglado la rotura del ligamento cruzado anterior con dos de las cuatro terminaciones que tiene el cuádriceps en la rodilla; el esguince del ligamento interno se curará solo. Como dije anécdotas varias, algunas, sobre todo en situación, divertidas:
- Estaba yo en el baño meando, u orinando para los más finolis, como buenamente podía cuando entraron dos enfermeras, más jóvenes que yo para mayor coña, y cómo a mi madre no se le ocurrió cerrar la puerta del baño (que está pegada a la del pasillo) pues nada más entrar lo primero que se encontraron fue mi culo (yo aún iba con la bata abierta por la espalda y sin calzoncillos). Se sucedieron las bromas pertinentes pero vergüenza pasé.
- Siguiendo en esta línea, cuando vino el doctor al día siguiente y me retiró las sábanas para mirar la pierna, por culpa de mi corta bata y sin que yo me diera cuenta mientras hablábamos de la operación yo estaba enseñando todo el canario a mis padres, a mi novia y al doctor... Me lo contaron cuando se fue. De nuevo vergüenza. Y menos mal que no estaba mi hermana que esa se empieza a descojonar delante del doctor sin reparo alguno...
- Para venir a Talavera he tenido que ir en el coche con la espalda apoyada en la puerta y los dos pies encima de los asientos traseros, obviamente sin cinturón. Menos mal que no nos hemos cruzado con la guardia civil porque con lo cabrones que son algunos y la suerte que se tiene en época de crisis seguro que nos cascaban una multita guapa.
- Y al llegar a casa comprobamos que tenía la venda empapada de sangre, había atravesado la férula y empapado el pantalón. Así que otra vez al coche y al Marazuela. Vendaje el doble de gordo y la férula a lavar con agua oxigenada (ha salido muy bien por cierto). Y vuelta a casa en silla de ruedas, que por cierto vaya espectáculo: cuidado con el escalón, no me metas la pierna en la carretera que está en rojo, para que se me cae la pierna por el lado... Qué risas. Si me llego a desangrar seguro que me rió menos. Por cierto, todo ha salido por el agujero del drenaje. Me quitaron el tubo en Madrid pero mi rodilla decidió seguir drenando.
Así que andar no ando (que todo me preguntan que tal ando, algunos a posta y otros sin querer). Pero afortunadamente me lo tomo con humor y con paciencia. Y no querría acabar esta entrada sin agradecer a los que han estado, y están, pendientes de mí, bien porque me han ido a visitar o bien a través del móvil. Siempre se agradece el apoyo recibido, sobre todo porque es el cariño de los que más quieres.
Un abrazo.

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